En el centro meridional del país, el
departamento de Flores limita al norte con los departamentos de Río
Negro y de Durazno, al este con el de Florida, al sur con los de San
José y Colonia, y al oeste con el de Soriano.
Es un departamento delimitado por ríos, pues por el norte le
cierra el río Yi, en tanto que su afluente, el Maciel, lo hace
por el este, y el Grande por el oeste. Este espacio está integrado
por parte de la penillanura cristalina, y en su sector meridional se
levantan estribaciones pertenecientes al tramo inferior de la cuchilla
Grande. El resto es un conjunto de interfluvios avenados por arroyos
que, en su mayoría, vierten hacia el norte, directamente al río
Yi, y que forman las únicas áreas boscosas. El clima de
la zona es lo suficientemente cálido y húmedo como para
desarrollar una pradera herbácea, con hierbas cuya altura oscila
según el año meteorológico y que sirven como alimento
para la ganadería, principal actividad económica de Flores.
La cabaña ganadera está formada por ganado vacuno, caballar
y lanar, si bien existe un claro predominio del ovino. Con todo, no
faltan actividades agrícolas, bien de apoyo a la ganadería
(cereales pienso), bien de salida industrial: vid, frutales, lino y
oleaginosas. Pero destaca, sobre todo, como una de las zonas trigueras,
maiceras y de cultivo de oleaginosas, entre los que ocupa un lugar destacado
el girasol. Es de reconocida fama la cantería de Pintos, de granito
negro para ornamentaciones, que cada vez se exporta menos en bloque
y más en laminados; también se obtienen arenas cuarcitas
utilizadas en la fabricación de vidrio.
Su capital es la ciudad de Trinidad, que se localiza en el centro
del departamento y constituye un importante nudo en la red radial de
carreteras, ferrocarril y navegación aérea interior. El
nombre del departamento le fue concedido como reconocimiento a la figura
del político y militar uruguayo Venancio Flores. Superficie,
5.144 km2.